En un verano como otro cualquiera, nuestro amigo el caballo tiene un picor que no le deja vivir, como buen pensador e inteligente que son los caballos, utiliza los recursos que le da la naturaleza y nada mejor que un pequeño árbol bien situado para calmar los picores en su trasero o partes pudendas. O dicho en un lenguaje más tosco, al caballo le pica el culo y se rasca con el primer árbol que encuentra!